George Orwell

George Orwell  dijo: 
«Quizás uno no desea tanto ser amado como ser comprendido.»

En realidad, lo dijo Winston Smith, su personaje principal en 1984. Anoche me lo recordó Haruki Murakami desde su magistral Tokio blues (título original: Norwegian Wood, 1987).


De 1984 se pueden extraer muchas citas en forma de verdades como puños. Y sin abdicar al pesimismo, puede que eso se derive de que la novela, en el fondo, es una ficción menos distópica de lo que parece. En fin, nunca ha dejado de existir un Gran Hermano y "Eurasia siempre ha estado en guerra con Ocenía".


No obstante, mi cita preferida de 1984 no trata del Ministerio de la Verdad, ni de la Policía del Pensamiento, ni de la habitación 101, sino de la cordura:


«Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una "minoría de uno". Hubo una época en que fue señal de locura creer que la Tierra giraba en torno al Sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.»

Edna López es escritora, abogada y antropóloga social y cultural. Con su primera novela, En busca del tesoro de Kola, obtuvo el XIX Premio EDEBÉ. También ha recibido el Premio Especial de Integración de la Ciudad de Tudela, el XXIV Premio UNED de Narración Breve, el Premio Luis Adaro convocado por la AEN y ha publicado en la revista Rio Grande Review del Departamento de Creación Literaria de la Universidad de Texas.